PetroBIM. La alternativa a la gestión del Patrimonio y a la promoción cultural Europea


Entrevista a Alberto Armisén, fundador de PetroBIM.

“Queremos que Asturias se ponga a la cabeza europea de la conservación del Patrimonio Histórico”

http://www.rtpa.es/ciencia:PetroBIM-desarrolla-una-herramienta-de-gestion-de-patrimonio-cultural-para-trabajar-desde-la-nube_111454844822.html

 

El consejero de Educación y Cultura, Genaro Alonso, ha anunciado recientemente la puesta en marcha de un Plan Integral de Gestión del Perrománico.

La empresa asturiana PetroBIM ha desarrollado una herramienta de gestión de patrimonio cultural que permite a los equipos implicados trabajar desde la nube.

PetroBIM es una plataforma colaborativa que permite a todos los que participan en un proyecto de restauración del patrimonio histórico compartir información a partir de un modelo en tres dimensiones.

Todo lo que necesitan los expertos, arquitectos, geólogos, restauradores o arqueólogos, está ahí. Su impulsor defiende que ahorra costes indirectos y mejora la gestión.

La plataforma permite instalar sensores en los edificios para seguir la evolución de alteraciones como humedades o grietas y recomendar intervenciones.

Han empezado con modelos del Prerrománico asturiano como Santa Cristina de Lena, Santa María del Naranco y varias capillas.

Para el empresario, Alberto Armisén, el anuncio de un Plan Integral de Gestión para el perrománico es positivo pero apunta a que sigue fallando la promoción cultural.

Su objetivo es que esta herramienta creada en Asturias ponga a España a la cabeza europea en la conservación del patrimonio cultural.


Tecnología 3D para salvar el patrimonio amenazado por el IS


  • Una iniciativa patrocinada por la UNESCO captará imágenes en alta resolución de cientos de monumentos de siete países de Oriente Próximo

  • Permitirá construir réplicas exactas de una pieza arqueológica en caso de ser destruida

 

Imagen de la ciudad siria de Maalula, Patrimonio de la Humanidad.

Los secuaces del califato han sembrado la destrucción allá donde han irrumpido. Decenas de estatuas, yacimientos arqueológicos de la Antigüedad, mezquitas, tumbas, monasterios e iglesias han perecido a golpe de excavadoras, pólvora o martillos en las zonas de Siria e Irak bajo su yugo.

Una legión de arqueólogos ha decidido sacudirse la amargura con la que la comunidad internacional se ha acostumbrado a recibir tragedias como la voladura hace seis días del templo de Baal Shaminen la villa de Palmira. En los próximos meses un proyecto auspiciado por la Unesco distribuirá 5.000 cámaras fotográficas 3D a lo largo y ancho de Oriente Próximo para levantar acta del patrimonio amenazado y nutrir con sus fotogramas una base de datos de código abierto accesible desde cualquier rincón del planeta.

“Es nuestra manera de luchar contra el IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés) y reconocer que la Historia de Oriente Próximo es también la de Occidente. Si uno observa los edificios clásicos de las grandes capitales europeas se da cuenta de que no son muy diferentes a los templos de Palmira. Fueron su fuente de inspiración”, explica a EL MUNDO Roger Michel, director del Instituto para la Arqueología Digital -participado por la Universidad estadounidense de Harvard- y adalid de esta singular iniciativa.

El plan, que ultima su lanzamiento, involucra además al Instituto neoyorquino para el Estudio del Mundo Antiguo y a la Universidad británica de Oxford. “La base de datos tendrá capacidad para almacenar hasta 50 millones de fotografías. El primer objetivo es capturar tantas imágenes como podamos para salvar la memoria de los objetos”, detalla Michel.


EL PATRIMONIO HISTÓRICO ES:


El Patrimonio Histórico Español es el principal testigo de la contribución histórica de los españoles a la civilización universal y de su capacidad creativa contemporánea. La protección y el enriquecimiento de los bienes que lo integran constituyen obligaciones fundamentales que vinculan a todos los poderes públicos, según el mandato que a los mismo dirige el artículo 46 de la norma constitucional.

Exigencias, que en el primer tercio del siglo constituyeron para el legislador un mandato similar, fueron ejemplarmente cumplidas por los protagonistas de nuestra mejor tradición intelectual, jurídica y democrática, como es buena muestra el positivo legado recibido de la Ley de 13 de mayo de 1933. Pese a este reconocimiento, lo cierto es que la recuperación por nuestro pueblo de su libertad determinó que, desde los primeros momentos en que tan feliz proceso histórico se consumó, se emprendiera la tarea de elaborar una nueva y más amplia respuesta legal a tales exigencias, un verdadero código de nuestro Patrimonio Histórico, en el que los proyectos de futuro se conformaran a partir de las experiencias acumuladas.

Su necesidad fue sentida, en primer término, a causa de la dispersión normativa que, a lo largo del medio siglo transcurrido desde la entrada en vigor de la venerable Ley, ha producido en nuestro ordenamiento jurídico multitud de fórmulas con que quisieron afrontarse situaciones concretas en aquel momento no previstas o inexistentes. Deriva asimismo esta obligación de la creciente preocupación sobre esta materia por parte de la comunidad internacional y de sus organismos representativos, la cual ha generado nuevos criterios para la protección y enriquecimiento de los bienes históricos y culturales, que se han traducido en Convenciones y Recomendaciones, que España ha suscrito y observa, pero a las que su legislación interna no se adaptaba. La revisión legal queda, por último, impuesta por una nueva distribución de competencias entre Estado y Comunidades Autónomas que, en relación a tales bienes, emana de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía. La presente Ley es dictada, en consecuencia, en virtud de normas contenidas en los apartados 1 y 2 del artículo 149 de nuestra Constitución, que para el legislador y la Administración estatal suponen tanto un mandato como un título competencial.

Esta Ley consagra una nueva definición de Patrimonio Histórico y amplía notablemente su extensión. En ella quedan comprendidos los bienes muebles e inmuebles que los constituyen, el Patrimonio Arqueológico y el Etnográfico, los Museos, Archivos y Bibliotecas de titularidad estatal, así como el Patrimonio Documental y Bibliográfico. Busca, en suma, asegurar la protección y fomentar la cultura material debida a la acción del hombre en sentido amplio, y concibe aquélla como un conjunto de bienes que en sí mismos han de ser apreciados, sin establecer limitaciones derivadas de su propiedad, uso, antigüedad o valor económico.

Ello no supone que las medidas de protección y fomento se desplieguen de modo uniforme sobre la totalidad de los bienes que se consideran integrantes, en virtud de la Ley, de nuestro Patrimonio Histórico. La Ley establece distintos niveles de protección que se corresponden con diferentes categorías legales. La más genérica y que da nombre a la propia Ley es la de Patrimonio histórico Español, constituido éste por todos aquellos bienes de valor histórico, artístico, científico o técnico que conforman la aportación de España a la cultura universal. En torno a ese concepto se estructuran las medidas esenciales de la Ley y se precisan las técnicas de intervención que son competencia de la Administración del Estado, en particular, su defensa contra la exportación ilícita y su protección frente a la expoliación.

En el seno del Patrimonio Histórico Español, y al objeto de otorgar una mayor protección y tutela, adquiere un valor singular la categoría de Bienes de Interés Cultural, que se extiende a los muebles e inmuebles de aquel Patrimonio que, de forma más palmaria, requieran tal protección. Semejante categoría implica medidas asimismo singulares que la Ley establece según la naturaleza de los bienes sobre los cuales recae.

La Ley dispone también las fórmulas necesarias para que esa valoración sea posible, pues la defensa del Patrimonio Histórico de un pueblo no debe realizarse exclusivamente a través de normas que prohíban determinadas acciones o limiten ciertos usos, sino a partir de disposiciones que estimulen a su conservación y, en consecuencia, permitan su disfrute y faciliten su acrecentamiento.

Así, la Ley estipula un conjunto de medidas tributarias y fiscales y abre determinados cauces nuevos que colocan a España en un horizonte similar al que ahora se contempla en países próximos al nuestro por su historia y su cultura y, en consecuencia, por su acervo patrimonial. De esa forma se impulsa una política adecuada para gestionar con eficacia el Patrimonio Histórico Español. Una política que complemente la acción vigilante con el estímulo educativo, técnico y financiero, en el convencimiento de que el Patrimonio Histórico se acrecienta y se defiende mejor cuanto más lo estiman las personas que conviven con él, pero también cuantas más ayudas se establezcan para atenderlo, con las lógicas contraprestaciones hacia la sociedad cuando son los poderes públicos quienes facilitan aquéllas.

El Patrimonio Histórico Español es una riqueza colectiva que contiene las expresiones más dignas de aprecio en la aportación histórica de los españoles a la cultura universal. Su valor lo proporciona la estima que, como elemento de identidad cultural, merece a la sensibilidad de los ciudadanos, porque los bienes que lo integran se han convertido en patrimoniales debido exclusivamente a la acción social que cumplen, directamente derivada del aprecio con que los mismos ciudadanos los han ido revalorizando.

En consecuencia, y como objetivo último, la Ley no busca sino el acceso a los bienes que constituyen nuestro Patrimonio Histórico. Todas las medidas de protección y fomento que la Ley establece sólo cobran sentido si, al final, conducen a que un número cada vez mayor de ciudadanos pueda contemplar y disfrutar las obras que son herencia de la capacidad colectiva de un pueblo. Porque en un Estado democrático estos bienes deben estar adecuadamente puestos al servicio de la colectividad en el convencimiento de que con su disfrute se facilita el acceso a la cultura y que ésta, en definitiva, es camino seguro hacia la libertad de los pueblos.


Tecnología 3D para conservar el patrimonio arqueológico de México


“Muchas veces no podemos hacer algo y lo único que nos queda es utilizar la tecnología”. Y lo importante es que esa tecnología haga posible este universo accesible para todos y que en el futuro sirva como referencia para su posible restauración, mucho más precisa.

PetroBIM a través de Devon Haynes.

 

A partir de ahora, será posible conservar nuestro patrimonio cultural pese a factores erosivos como la meteorología, la acción del hombre o el paso del tiempo; será posible ir donde queramos y cuando queramos a través de la “memoria virtual”. La organización CyArk crea su propia biblioteca de arte virtual,  compuesta por más de 500 monumentos históricos, a través de tecnología 3D y fotografías de alta resolución. Las zonas arqueológicas de Teotihuacán, Chichén Itzá, Monte Albán y Xochicalco ya son parte de ese listado histórico.

Inmortalización y accesibilidad son los principales motivos por los que nace esta iniciativa. Devon Haynes, vocera de la organización que comenzó este proyecto en 2003, recalca que “es bueno guardar esta información para el futuro. Es necesario tener pruebas de que estos sitios existieron”.

De hecho, CyArk se adentra en este proyecto después de que los Budas de Bamiyan fueran destruidos por el régimen talibán en 2001, estatuas monumentales que habían sido talladas sobre la roca arenisca a los costados de un acantilado en el valle de Bamiyan en los siglos V y VI; y tras la devastación por un sismo de la ciudad iraní de Bam en 2003, que provocó la destrucción de más de 80 estructuras históricas.

“Pero algo también cierto es que la gente hoy puede aprender de estos sitios porque sería imposible acudir a cada uno de estos lugares”, destaca Devon Haynes. Son varios ya los proyectos que apuestan por la opción tecnológica, en tres dimensiones o fotográfica, de cara a una cultura universal y accesible:

Smithsonian es otra de estas organizaciones que ha confiado en la digitalización 3D para acercar el arte a todo el mundo. Ya se puede acceder a más de una veintena de los elementos que conforman esta colección en tres dimensiones en su Web Smithsonian X 3D, todavía en fase beta. El visitante puede rotar, girar el objeto, verlo en cortes, modificar y colorear la iluminación, hacer zoom y descargar los datos para imprimirlo en casa.

Google Art también da un paso adelante en el acceso universal al arte, con las más de 40.000 obras de arte de calidad fotográfica excepcional que desvelan detalles al usuario, imperceptibles al ojo humano, además de información relevante de la auditoría o la propia obra.

El listado completo con los 500 sitios aún no está bien delimitado. Sin embargo, ya se puede consultar un avance con 84 sitios en su biblioteca virtual, como los casos de Chichén Itzá y Monte Albán que ya se muestra la información completa. Teotihuacán y Xochicalco continúan en proceso de digitalización, al igual que el Partenón griego; la fortaleza peruana de Chankillo y el sitio Chavín de Huantar o la cordillera de Drakensberg, en Sudáfrica, que serán definitivamente depositados en 2014.

 

 


EL MUSEO COMO ESPACIO DE PENSAMIENTO Y REFLEXIÓN


El propio acto de pensar está ligado a acciones como imaginar, discurrir, reflexionar, examinar con cuidado una cosa, recapacitar, reconsiderar, especular, madurar, deliberar, percibir, etc.. Desde el Museo Didáctico Virtual del Patrimonio Histórico-Educativo Andaluz y, en el intento de seguir garantizando la difusión de una muestra de las piezas y elementos que conforman el patrimonio histórico-educativo de Andalucía, se hace patente la necesidad de pensar el museo como lugar que alberga y expone dicho patrimonio, cuyo acto de pensamiento ligado al mismo supone:

a) Un trance de reflexión constante sobre la ordenación y sistemas de clasificación de las colecciones del museo, a través de su base de datos virtual.
b) Analizar el contenedor de las colecciones, las características y posibilidades del espacio virtual con el que contamos, y a partir de él, estructurar una ordenación y estructuración continua de un particular y único modelo de museo.
c) Planificar qué sistema de comunicación se quiere establecer entre el visitante o receptor y las piezas expuestas; entre el visitante o receptor y los discursos elegidos.
d) Marcarse unos objetivos básicos sobre lo que se quiere contar desde la perspectiva de entender el propio escenario museístico como una pieza más que se pone al servicio de la Historia de la Educación.
e) Estructurar la acción museística en torno a una intencionalidad predeterminada: educar en valores patrimoniales y sensibilizar a la población en relación con la necesidad de estudiar, conservar, exponer y perpetuar el patrimonio histórico educativo.
f) Establecer los mecanismos necesarios para que el Museo Didáctico Virtual del Patrimonio Histórico-Educativo Andaluz sea capaz de ayudar al visitante a conocer el contexto social, cultural, político, histórico, económico, etc., de Andalucía.
g) Hacer una puesta en valor de la colección patrimonial del museo, la cual contribuya a propiciar una auténtica socialización y democratización cultural.
h) Adoptar los mejores recursos y técnicas museográficas para difundir los signos de identidad de los pueblos y ciudades andaluzas, a través de su patrimonio histórico-educativo.
i) Confiar en las oportunidades y coyunturas que brinda el patrimonio histórico-educativo para comunicar ideas y emociones al visitante, despertando sentimientos y evocando recuerdos.
j) Admitir y proyectar las múltiples potencialidades didácticas de los Museos Virtuales de Pedagogía, Enseñanza y Educación -conocidos popularmente como museos pedagógicos-, como lugar de reflexión y construcción del conocimiento patrimonial histórico-educativo, donde se puede enseñar de manera amena, para que el visitante aprenda disfrutando.

Somos conscientes de que los Museos de Pedagogía, Enseñanza y Educación actuales -sobre todos los virtuales-, aún no han encontrado la mejor forma para comunicarse con el público. Así, a la institución museística se le encomienda la tarea de aportar una serie de claves a las personas para que sean capaces de acercarse al museo y mirarlos por sí mismos, aunque partiendo de ciertas referencias obligatorias que son oportunas y necesarias de conocer. La mayor parte de la sociedad demanda un museo que hable, aunque no tenga voz; que cuente, aunque no se trate de un cuento; que explique, aunque no se trate de una lección magistral; y que nos ayude a emocionarnos, aunque no nos haga llorar. En definitiva, el diseño de un museo, junto con su programa didáctico, ha de estar hecho y pensado para aprender, para aportar al sujeto una visión histórica, política, cultural, educativa, etc. de diferentes hechos, que le ayude a adquirir un aprendizaje significativo. Sólo así, puede el museo encargarse de invitar a sus instalaciones a las personas, quienes estando previamente motivadas, serán capaces de entablar un diálogo coherente, lógico y enriquecedor con las piezas del museo, con su contexto y consigo mismas; lo que permitirá una reconstrucción particular de la historia. Bajo ningún precepto podrá el museo creer que sus piezas serán capaces de hablar a la persona, en condiciones ínfimas de exposición. El Museo Didáctico Virtual del Patrimonio Histórico-Educativo Andaluz, en su intento por asignarle un papel activo al espectador, ha de convertirse en un importante escenario educativo de carácter no formal, en el que el aprendizaje sea entendido como un proceso de construcción personal del conocimiento histórico-educativo que contribuya al reto de aprender a ser (Faure, 1983). Una visita al mismo puede resultar una experiencia más, pero lo más importante, es que este museo sea capaz de hacer que la gente haga suya esta experiencia. Impulsar el conocimiento y la difusión del patrimonio histórico-educativo andaluz conllevará la vivencia de experiencias y emociones, que contribuirán -tal vez utópicamente hablando-, a que el Museo Didáctico Virtual del Patrimonio Histórico-Educativo Andaluz sea capaz de afectar a nuestras vidas, sin pasar desapercibido ante nuestras miradas.

Resulta de vital importancia acentuar el deseo de las personas de volver de nuevo a visitar -presencial o virtualmente-, el ajuar o el patrimonio histórico-educativo que alberga nuestras instituciones museístico-pedagógicas (Escolano, 2007). El visitante ha de sentirse escuchado en el museo, y su intervención en el marco museal puede llegar a ser importante, sobre todo, si brindamos oportunidades para construir el conocimiento en común, mientras somos capaces de pensar, reflexionar, interiorizar y compartir nuestros puntos de vista con los de los demás. La comprensión del patrimonio desde un punto de vista pedagógico nos permite considerar todos aquellos procesos que se generan en torno a él, desde la implicación emotiva (afectos, deseos, recuerdos, sentimientos,…), hasta la cognitiva (análisis, descubrimiento, observación, interpretación,…) (Álvarez, 2007). Así pues, desde estos planteamientos, partimos del patrimonio más individual del sujeto (su memoria, sus recuerdos,…), para llegar al patrimonio más universal, coincidiendo con los presupuestos de la historia, la economía, la política, etc. El Museo Didáctico Virtual del Patrimonio Histórico-Educativo Andaluz, si quiere propiciar la difusión de las piezas y elementos que conforman el patrimonio histórico-educativo de Andalucía de manera adecuada, ha de ser capaz de ofrecer a toda la sociedad y grupos sociales una oferta didáctica renovada, actualizada, atractiva, motivadora y cambiante. La difusión de programas museísticos, propuestas y actividades didácticas, culturales, etc., resulta crucial en esta tarea. Un museo que permanece en el tiempo ofreciendo a las personas durante décadas las mismas actividades y ofertas didácticas y culturales, está condenado al fracaso y a ocupar los escalones más bajos de los estudios de visitas a las instituciones museísticas (Rico, 2002; Rico, 2003). No sólo con la palabra aprende la persona en el marco museal pedagógico, sino con las piezas, imágenes, actividades, talleres y escenarios que sean capaces de despertar nuestra motivación y curiosidad interior. Un Museo de Pedagogía, Enseñanza y Educación es el lugar perfecto para “cocinar” ideas histórico-educativas; se trata de un espacio donde la riqueza educativa no radica en los procesos formativos en sí, sino en la posibilidad de capturar la información y el conocimiento para pensar, reflexionar, relacionar, interiorizar y crear.

Pablo Álvarez Domínguez. Universidad de Sevilla


Patrimonio digital. La tecnología en la difusión y reproducción de las obras de arte


PetroBIM, a la cabeza española de la difusión y reproducción del Patrimonio digital

En la sociedad de la información encaminada a la creación de una sociedad del conocimiento, el patrimonio cultural constituye un recurso particularmente valioso para nutrir las redes de comunicación con contenidos culturales. Las reproducciones digitales de las colecciones de los museos y de las imágenes del patrimonio y de los conocimientos científicos conexos se producen en todos los soportes tecnológicos. Los recientes avances con las nuevas tecnologías en áreas de la computación y la comunicación han pasado las fronteras entre diferentes disciplinas tradicionales, nuevas investigaciones interdisciplinarias han surgido con proyectos que utilizan y adaptan estas tecnologías para administrar y analizar una variada colección digital con contenidos humanísticos. La historia del arte se estudia actualmente tanto por humanistas como por técnicos en informática, donde se juntan las nuevas tecnologías y los métodos tradicionales. El objetivo de la conservación del patrimonio digital es que sea accesible para todo público, es importante que nuestro acervo digital de arte sea auténtico, de lo contrario sólo contamos con archivos digitales de imágenes que no tienen referencia real.

La reproducción fiel de una obra de arte resulta de mucha importancia desde el punto de vista de la producción cultural visual, para reproducir una obra de arte se necesitan una serie de conceptos y técnicas interrelacionados, que contribuyan a generar y mantener una reproducción fiel. A continuación se puntualizan las principales conclusiones

• La reproducción digital es importante para la obtención de un patrimonio digital como herencia a futuras generaciones, éste se genera de forma digital a partir de material ya existente, de aquí la importancia de la fidelidad a la obra original. • Una cierta configuración se produce a causa de la introducción de las nuevas tecnologías relacionadas con el arte, las comunicaciones y, principalmente, la informática, abriendo diversos campos y posibilidades. La técnica influye sobre diversos sectores de nuestra sociedad y es lógico que las artes acompañen esas modificaciones.

• Los recientes avances en nuevas tecnologías en áreas de computación y comunicación, han pasado las fronteras entre diferentes disciplinas tradicionales; nuevas investigaciones interdisciplinarias han surgido con proyectos que utilizan y adaptan estás tecnologías para administrar y analizar una variada colección digital con contenidos humanísticos. Ha nacido PetroBIM entre otras como una de las más revolucionarias.

• Actualmente, la historia del arte se estudia tanto por humanistas como por técnicos en informática donde se juntan las nuevas tecnologías y los métodos tradicionales.

• Investigadores y estudiantes en artes visuales cada vez se interesan más en tener los conocimientos para generar imágenes digitales para su análisis y estudio en diversos campos.

• El desarrollo de nuevos mecanismos para recobrar imágenes, basados en contenidos visuales y temas relacionados con la creación y conservación de representaciones digitales de alta resolución en dos dimensiones.

• Ya no se está hablando de un objeto único, de museo, ahora se habla de un objeto que cualquiera pueda copiar, alterar y, al cambiarlo, el objeto inicial se convierte en uno nuevo. A partir de nuestra experiencia distinguimos que hay dos temores básicos: el primero es que la computación en sí, lo digital, es muy nuevo, por lo que gran parte de los usuarios escépticos lo son porque no tienen ningún conocimiento de las nuevas tecnologías, el segundo es el que ya no haya un original, y es que se ha tomado tiempo para aprender cómo lograr la impresión de las imágenes digitales de una forma analógica.


Acercar el arte mediante la realidad virtual. Pórtico de Santa María de Ripol.


La realidad virtual es una tecnología en pleno auge que está teniendo un gran impacto en la transformación de la industria moderna. Su utilización comporta para el usuario un ahorro de costes y tiempo, y una mejora de la calidad del producto, así como de la seguridad y de la transferencia de tecnología. Puede aplicarse en cualquier campo, pero más concretamente en el área del arte, la arquitectura, la arqueología y el urbanismo. Las herramientas de realidad virtual aportan una nueva forma de aproximación al conocimiento, a la inspección y al estudio de las obras de arte.

Dichas herramientas, que también ayudan a planificar y diseñar el espacio, permiten contribuir a la conservación y restauración de las obras de arte y de los edificios que son patrimonio histórico. Por otra parte, facilitan la difusión de su conocimiento de una forma didáctica y adecuada a los tiempos actuales.

El grupo de investigación en Modelización, Visualización e Interacción Gráfica del Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la UPC, liderado por Pere Brunet, ha recreado en 3D el pórtico del monasterio de Santa María de Ripoll. En este proyecto, desarrollado junto con el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC) y pionero a escala mundial, se han utilizado las tecnologías más avanzadas para la reproducción en tres dimensiones de conjuntos arquitectónicos. El resultado es la primera gran reproducción digital fiel de este elemento emblemático del románico catalán, que puede verse en la exposición “El romànic i la Mediterrània. Catalunya, Toulouse i Pisa (1120-1180)”.

Por otra parte, el grupo de Pere Brunet ha diseñado un conjunto de herramientas informáticas gráficas para crear museos virtuales. La aplicación de dichas herramientas de trabajo abre nuevos caminos a la promoción del patrimonio cultural y a la restauración, conservación y recuperación de obras de arte. El trabajo forma parte del proyecto europeo Virtual Heritage: High-Quality 3D Acquisition and Presentation (ViHAP3D), centrado en la reproducción visual, en modelos 3D de alta calidad, de las obras del patrimonio cultural de museos y galerías de arte de cualquier parte del mundo, con finalidades científicas y culturales.


La aportación química al arte


El grupo de investigación Análisis de Materiales del Patrimonio Cultural de la UPC, del Departamento de Ingeniería Química de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Vilanova i la Geltrú, utiliza las técnicas más actuales para conocer la composición química de obras de pintura antigua y comprender y valorar mejor el patrimonio cultural, conservarlo y, si es necesario, restaurarlo de la forma más adecuada y respetuosa. Para la ejecución de una pintura, el artista utiliza pigmentos, aglutinantes y barnices, entre otros materiales, que poseen una composición química propia.

Estos componentes han ido cambiando a lo largo de los siglos y actualmente los pigmentos que se pueden comprar en una tienda de material artístico son distintos a los que se utilizaban hace 500 años. Por otra parte, atendiendo a las modas, la legislación y sobre todo la disponibilidad de materias primas y las técnicas de producción de los pigmentos, las pinturas han cambiado y evolucionado. Determinar la distinta composición química de los materiales que forman la obra de arte permite conocerla mejor tanto desde el punto de vista de los pigmentos, como de las técnicas de aplicación. Con ello pueden contextualizarse, relacionarlas con talleres e incluso comprobar las influencias de varias escuelas. Las técnicas que utiliza este grupo de la UPC también le ayudan a conocer qué tipo de materiales escogían los artistas y cómo los preparaban, y la evolución de la obra de arte a lo largo de los años, así como las restauraciones realizadas en el cuadro hasta llegar a su aspecto actual.

El grupo ha desarrollado métodos de análisis que utilizan varias técnicas complementarias, como por ejemplo la difracción de rayos X, la espectroscopia y la microespectroscopia FTIR, y la microscopia electrónica de rastreo con un detector EDS. Para poder alcanzar resultados de mayor calidad y poder ir más allá en la detección, el grupo aprovecha las ventajas de utilizar la luz de sincrotrón como fuente en las técnicas de FTIR y XRD. Gracias a su experiencia, el grupo colabora con instituciones relacionadas con el patrimonio cultural de Cataluña como son el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC), el Centro de Restauración de Bienes Muebles de la Generalitat de Catalunya, ArqueoCat, el Museo Marítimo de Barcelona o el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA).

En el campo de la arqueología, el grupo ha trabajado con sedimentos del yacimiento arqueológico de Olèrdola para intentar localizar en ellos indicios químicos que puedan relacionarse con una actividad artesanal. También han trabajado con los restos de materiales del interior de ánforas ibéricas y romanas, y en el recubrimiento de éstas.

En el campo de la pintura, han estudiado la pintura mural romana del yacimiento de la villa romana de L’Espelt, en la comarca del Anoia; la pintura románica, en la iglesia de Santa Eulàlia d’Unha, en el Valle de Aran; la pintura gótica de las obras de Jaume Huguet, especialmente la titulada El retablo del condestable; la pintura barroca de la obra de Antoni Viladomat; la pintura mural de la iglesia de Tredos, en el Valle de Aran, y la pintura del siglo XIX, en el Museo Marítimo de Barcelona, en la obra Vista del puerto de Barcelona, de 1890, de Francesc Soler i Rovirosa.


Tecnología y arte: el binomio para conservar el patrimonio cultural


Investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña trabajan con la realidad virtual y con las últimas tecnologías basadas en la fotónica y la química para acercar, conservar y, si es necesario, restaurar de la forma más adecuada y respetuosa el patrimonio cultural.

28/03/2016

Actualmente, la relación que existe entre la tecnología y el arte es imprescindible para poder estudiar, conservar y proteger el patrimonio cultural. Muchos centros museísticos y científicos del mundo trabajan junto a investigadores con el fin de recuperar y preservar obras de arte. Así, antes de restaurar una obra se llevan a cabo estudios para conocer los materiales originales con los que se realizó y se determina su antigüedad de una forma realista y objetiva.

Existe un gran número de técnicas analíticas modernas que son de gran utilidad para el análisis científico de las obras artísticas sin resultar destructivas. La observación con microscopio, con radiación ultravioleta, la espectroscopia por infrarrojos y la espectroscopia Raman son algunas de ellas. Esta última se basa en el principio de que cada sustancia posee una impronta lumínica única: cuando se enfoca luz, la onda que se refleja es distinta e individual. Se trata del denominado espectro Raman, que, entre otras aplicaciones, sirve para identificar los pigmentos de las obras de arte y detectar posibles falsificaciones y catalogaciones erróneas. Con dicha técnica, el profesor Sergio Ruiz, del Departamento de Teoría de la Señal y Comunicaciones de la UPC, y su Grupo de investigación de Comunicaciones Ópticas, analiza los pigmentos que se han usado en la obra de arte para comprobar su coherencia con los que, según los datos históricos, utilizó el autor del cuadro. En esta línea, el grupo de la UPC ha analizado, en su laboratorio, la policromía múltiple de obras patrimoniales realizadas en tela, madera, papel o cerámica.

El centro de trabajo es un laboratorio que cuenta con tres láseres para la espectroscopia Raman y un láser pulsado para la limpieza de superficies espurias. El grupo trabaja con obras de arte de distintos museos, como por ejemplo el Museo Picasso y el Museo Frederic Marès de Barcelona, para analizar pigmentos de obras desconocidos hasta ahora. Por ejemplo, han demostrado recientemente que Picasso utilizó, en el año 1901, para el cuadro titulado Margot el pigmento verde esmeralda, veinte años después de que se prohibiera por su elevada toxicidad.

Tras la experiencia adquirida en los diversos proyectos de investigación desarrollados, el equipo de Sergio Ruiz ha creado la spin-off ACTIO Art i Ciència, que recibió el primer premio del concurso de ideas de negocio de la red de trampolines tecnológicos 2006, que convoca anualmente el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDEM) de la Generalitat de Catalunya. La joven empresa ofrece el análisis científico global de obras de arte con el objetivo de fechar la obra, autentificarla y catalogarla a partir de datos objetivos. Asimismo, realiza dicho análisis mediante la caracterización óptico-molecular de varios puntos de la obra, para conocer digitalmente las alteraciones que ha podido sufrir.


Dejar “ver y hacer”, clave dela relación entre Tecnología y Patrimonio Cultural


Expertos en patrimonio cultural con “consciencia TIC” y proveedores tecnológicos con experiencia en patrimonio. La perspectiva de estos dos colectivos, y su relación, han sido analizadas en el estudio llevado a cabo por el proyecto eCultObservatory. Pese a la estereotipada confrontación entre industrias culturales y empresas tecnológicas, ambos grupos profesionales trabajan hoy por ofrecer al público un equilibrio entre el “estar viendo” y el “estar haciendo”, es decir, por incorporar la participación del visitante/usuario. Esto exige una ruptura con la tradición. Una tradición que, por el lado del patrimonio, dispone la pasividad del público como discurso predominante, y que, por el lado de la tecnología, presta más atención a la funcionalidad que a la narrativa.

Para el estudio se realizaron 46 entrevistas. La muestra, procedente de Europa, se reparte entre los países que figuran en los siguientes gráficos:

Muestra Stakeholders Patrimonio Culturalencuestados_ecultobservatory_tenologia

 

Para enmarcar la situación actual, conviene saber que el 80% de los encuestados ha creado ya una web oficial, con calendarios de actividades, revistas online, videos y, en un mínimo porcentaje de casos, tiendas online. Cerca de la mitad de estos portales incluyen exhibiciones digitales, reproducciones virtuales o similares. La última tendencia, según EcultValue, es la innovación móvil. Aquí podemos añadir los datos de las últimas encuestas sobre apps en los museos de Iberoamérica y apps en los museos de Reino Unido: la tasa de implantación de estas herramientas es de un 7% y 50% un respectivamente. Todo ello frente a un mercado del ocio muy competitivo y una crisis de asistencia a los museos palpable.

Los expertos en patrimonio que aún no han iniciado ningún proyecto tecnológico novedoso, aunque prevén riesgos, son conscientes de la necesidad de las TIC. De mayor a menor, estos son los beneficios que ven en la tecnología: atraer a la audiencia, mejorar su comunicación, accesibilidad y publicidad, proveer servicios tanto para la audiencia como para su personal, mejorar la experiencia de usuario y, en último lugar, apoyar la preservación y el archivo de las colecciones. Los proveedores tecnológicos comparten mirada, pero advierten que, en ocasiones, las instituciones culturales no encuentra la forma de unir la tecnología disponible con sus necesidades particulares. En conclusión, la innovación TIC para el patrimonio cultural requiere un ejercicio conjunto de creatividad y de diálogo. Ambas partes, proveedores y clientes, debieran de dejar de “ver la paja en el ojo ajeno”.

EcultValue concluye a su vez que un alto porcentaje de stakeholders, especialmente los relacionados con las instituciones más tradicionales, no parecen estar convencidos del potencial de las TIC para aportar valor a las colecciones, presentarlas de una forma más innovadora, divertida y orientada al visitante. Esta especie de escepticismo se agrava con la renuncia de unos pocos a utilizar complejas tecnologías que pudieran no servir a sus necesidades. Reflejo de ello es el hecho de algunos proveedores vean incluso más obstáculos a la innovación en cultura que sus propios clientes, pues son conscientes de que no hay herramientas de “talla única” que encajen en todos.

Aunque la carencia de recursos parece ser el principal impedimento, ambos grupos proponen varias soluciones que pueden contribuir a una adopción tecnológica más económica y con mayor garantía de éxito. Una de ellas es tener un departamento TIC o “personal entrenado” dentro del museo o institución. Idealmente, esta persona debe tener background sobre la organización, sobre patrimonio cultural y cierta sensibilidad ante el contenido. En paralelo, algunos de los entrevistados proponen a este experto como mediador entre ambas partes, conscientes de que el problema, en un alto porcentaje de casos, es de comunicación. Seminarios, workshops y otros eventos son, además, una buena forma de diseminar el conocimiento e intercambiar experiencias con otros stakeholders, también para los desarrolladores.

Respecto a la preocupación de utilizar tecnologías inapropiadas que no cubran las necesidades de la institución, los entrevistados proponen diseños centrados en el destinatario final. Y he aquí la eterna cuestión: ¿quién conoce mejor al público? No debemos olvidar que este “público” es a su vez visitante y usuario tecnológico, por lo que la definición certera sólo puede extraerse de la suma y confrontación de perspectivas.

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